Pasión

(Del lat. Flos passio)

f. 1. Planta salvaje de la familia de las Pinguicula que gusta de crecer cerca de ríos y arroyos y, a menudo, en turberas y junto al cráter de algunos volcanes. Se caracteriza por sus grandes flores, por su agradable y fuerte olor, como de naranja a punto de picarse, así como por producir un diminuto corte en la carne de quien entra en contacto, incluso ligeramente, con sus carnosos pétalos. Teofrasto, en De historia Plantarum, se refiere a una planta que bien pudiera ser la que aquí tratamos, y de la que dice ser fiera y hasta peligrosa para quien la tocara, resultando extrañamente frágil al tiempo, pues sus afiladas hojas no duran ni un suspiro. Tomada en infusión, limpia y deshace pequeños tumores, ya que una de sus propiedades es intensificar la velocidad de la sangre. Se atribuye sin embargo su nombre, tal y como hoy lo conocemos, al afamado naturalista Philiphert Commerson (1727-1773) como postergado homenaje a su amada, Passio Lepaut. Uno de los periódicos francés más leídos de la época, el Nouvelles Extraordinaires de Divers Endroits, se hizo eco del dolor que sintió después de que Passio falleciera ahogada en el lago Attersee alcanzando un nenúfar, de tal forma que Commerson, cuando descubrió la planta y vio sus flores por primera vez, pensó en la desdichada Lepaut y la bautizó como “flos passio”, es decir “flor de pasión”.

adj. 2. De uso infrecuente, acompaña también al sustantivo *corazón. Sólo algunos mamíferos poseen un corazón pasión. Estos músculos son grandes y pomposos como corimbos. Su fisiología, similar a la flor de la planta del mismo nombre, permite bombear lejos mucha sangre, cuya torrentera desgasta presta venas y arterias, provocando la muerte por demasiado hálito. Los mejores caballos, de vida corta y punzante, son conocidos por poseerlo. (PViejo Historia Natural)

f. 3. Luz cristalina y olorosa que ven los moribundos cuando parpadean sabiendo que su fin está próximo.

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Primer ejemplar descubierto por Commerson de la flor de pasión, y que guardó, tras estudiarla, en uno de sus herbarios.

PREGUNTAS A LA PASIÓN

  •  ¿Cuánto tienes de dolor y cuánto de disfrute?
  • ¿Acaso quiénes cabalgan sobre ti están perdidos?
  • ¿Cuánto  tienes de herida que se tolera?

ÁREAS DE LA ECOLOGÍA EMOCIONAL 

  • Energía emocional (gestión de las posibilidades)
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Apatía

f. 1. Pez de la familia Stomiidae, en el orden a su vez de los Stomiiformes, que puede llegar a medir, sin son machos, hasta 32,2 centímetros de longitud. Se alimenta de peces, de los huesos de éstos e incluso de algún crustáceo. Sus pocos avistamientos se han producido sobre todo en el Atlántico oriental y a entre 200 y 1.500 metros de profundidad. Su descubrimiento fue sin embargo muy tardío y casual, de hecho su existencia no se recoge hasta bien entrado el siglo XIX. Lo hizo el zoólogo noruego Sydney John Hickson en su The Fauna of the Deep Sea [Nueva York 1894], donde ya habla de la apatía, aunque someramente. Más interés tiene el testimonio que da Hickson en sus memorias (A Portrait of an Old Zoologist [Estocolmo 1928]): El 22 de septiembre de 1892 tuve la suerte de encontrar con vida un pez singular y que nunca antes había visto. Fue en la playa de Mugoni, durante uno de aquellos paseos otoñales que solía dar aprovechando los pocos días de vacaciones que me concedía. Estaba completamente quieto, aplastado contra la arena. Pensé que ya había muerto de tanto aire. Me llamaron la atención sus largos dientes, tan largos que el animal a duras penas podía cerrar su descomunal boca. El resto del cuerpo era una cola y cuatro pequeñas aletas que parecían raíces. La textura de sus escamas también resultó peculiar, pues eran como de cerámica, duras como las de un dragón, pensadas por la mano de Dios, sin duda, para protegerle. Aquel animal estaba creado para que nada entrara o saliera de él; para ni perturbar ni ser perturbado. Su brillo me hizo convencerme de que el pez estaba perfectamente vivo, y decidí, con cierta desgana, llevarlo conmigo. Lo retuvimos en una pecera durante 364 días, con sus noches. He de decir que, en todo ese tiempo, no anotamos ni un solo ademán; no abrió los ojos; tampoco la boca; no movió las aletas; no se alimentó; no entró agua por sus branquias; no vimos vibrar sus escamas o su cola… ni un milímetro. Nada. Sin embargo, su interior nos deparaba lo más increíble y perturbador: en todas aquellas jornadas de observación sólo registramos un latido de su corazón. Ese músculo bombeó sangre una vez en un año, todo un hito para la zoología. Pasaré a la historia por descubrir este increíble animal, al que también bauticé como “apati” (literalmente, dragón sin emociones). Unos años más tarde, en 1911, el también zoólogo Hans Magnus encontró un ejemplar muerto de apatía, al que pudo diseccionar, descubriendo que, bajo aquellas duras escamas, escondía un enorme corazón que pesó 8,3 kilogramos y que ocupaba, a excepción de la boca, la casi totalidad de su cuerpo.

Dos ejemplares de apatía. Dibujo que aparece en “The Fauna of the Deep Sea”, de Sydney John Hickson (1859-1940)

Dos ejemplares de apatía. Dibujo que aparece en “The Fauna of the Deep Sea”, de Sydney John Hickson (1859-1940)

PREGUNTAS A LA APATÍA

  • ¿Sabes que compartes etimología con palabras como “patología” o “patético”?
  • ¿Eres ignorante o es que has decidido habitar el desierto?
  • ¿O es que eres capaz de dominar las emociones?
  • Como decían los estoicos, ¿eres la condición necesaria para encontrar la felicidad? ¿La felicidad se encuentra?

ÁREAS DE LA ECOLOGÍA EMOCIONAL

  • Espacios y territorios
  • Energía emocional (gestión de las posibilidades)
  • Vínculos

METÁFORAS EE VINCULADAS

  • Pez Koi
  • Taburete
  • Cometa CAPA

Deseo

(Del lat. desidĭum)

m. 1. Cadencia dichosa, cierta, con la que el corazón de un colibrí late antes de vislumbrar y libar (1) el jugo de la flor.

m. 2. Distancia infinita que hay entre hombre y astro (*).

(1) libar.

(Del lat. libāre).

tr. 1. Chupar suavemente el jugo de una cosa… Por lo que deseo remite al roce que acontece después de los puntos suspensivos.

(*) desear.

(Del lat. desiderare).

tr. 1. Echar de menos un astro. Por lo que desear es amar lo que no está.

Foto: Montserrat Roig

PREGUNTAS AL DESEO

  • ¿Sólo deseamos lo que no tenemos?
  • Y, cuando conseguimos lo deseado, ¿seguimos deseando?
  • ¿Por qué nos obligas a vivir en el futuro?
  • Entonces, ¿sólo se ama realmente lo que está presente, lo que ya es, lo que está siendo?

ÁREAS DE LA ECOLOGÍA EMOCIONAL

  • Territorios y espacios (gestión de la incertidumbre)

METÁFORAS EE VINCULADAS

  • Mapas y dragones.

 

 

Tristeza

(Del agdawal Del ṣṣeḥra)

f. 1. Tristeza proviene de una antigua adaptación de la palabra de origen bereber Del ṣṣeḥra, que significaba “desierto”, que, a su vez, en su etimología, quería decir, literalmente, “espejo que llora”. Samuel Johnson, en su Plan for a Dictionary of the English Language [Londres 1747], ya hace referencia a esta palabra y cuenta que, en Mali, por las noches, las madres se acercan muy despacio al oído de sus hijos para susurrarles una canción que habla de aquel día que el Sol se acercó tanto a la Tierra que el desierto arrancó a llorar implorando un poco de agua para saciar su sed y lavar las llagas de su sal; y que lloró tanto de sus rocas, con tanta nostalgia, que terminó por formarse un pequeño lago; y que sus lágrimas reflejaron el cielo; y que los atribulados habitantes de Léré, agostados también por la canícula, creyeron ver, a lo lejos, un espejo de azogue. Dice la canción que, a esa visión desesperada, le llamaron “espejo que llora”; y que, cuando cayó la noche sobre el orbe y se escuchó el vespertino deambular de los linces rojos, el desierto se enroscó al fin como una serpiente, el azogue se evaporó y la pena dio paso, de nuevo, al latido de antes de que el Sol se acercara tanto a la Tierra. Con este canto, los niños malienses aprenden a esperar oscuridad y silencio para poner nombre a su llanto.

Foto: Montserrat Roig

PREGUNTAS A LA TRISTEZA

  • ¿Por qué, cuando llegas, nos quedamos varados en tu tierra?
  •  Y, ¿por qué te miramos con tan malos ojos?
  • ¿Es verdad que, cuando pasas, nuestro corazón vuelve a latir como antes, pero más despacio?
  • ¿Eres como una madriguera, o como una casa?

ÁREAS DE LA ECOLOGÍA EMOCIONAL

  • Energía emocional (gestión de las posibilidades)
  • Espacios y territorios

METÁFORAS EE VINCULADAS

  • Desierto
  • Conservas emocionales

Rencor

(Del is. eyjaeldstöð)

m. 1. Tomada del islandés eyjaeldstöð, literalmente “islavolcán”, se desconoce sin embargo cuáles fueron sus posteriores derivaciones hasta quedar reducida a “rencor”. De lo que sí se tiene conocimiento exacto es de la formación de su significado, ya que se recoge por primera vez en una saga anónima del siglo XI, de la que se guarda bastante información. En ella se cuenta que el joven príncipe Þórðarson, por su mala cabeza, perdió en una apuesta el derecho a llevar colgadas del cuello las llaves de su futuro reino, por lo que su padre, el desdichado rey Olaf, no tuvo más remedio que repudiarle y desterrarle antes de renunciar a su reinado en favor de Sveinn Hákonarson, el legítimo ganador de la apuesta y, a la sazón, el mayor enemigo de Olaf. Así que dos soldados condujeron a Þórðarson hasta una lejana y yerma isla. Sin nada que hacer, el jovenzuelo empezó a levantar un muro con los granitos de arena negra que encontraba en la playa. Por cada granito que ponía, maldecía su mala suerte y a todas las estirpes que, según él, le habían conducido a tal desventura. El primer muro era más o menos de su altura, pero el resto, elevando concéntricamente, cada vez eran más y más altos. En pocos días, dejó de ver la línea del horizonte, las gaviotas y los navíos que se acercaban hasta ese lugar remoto para pescar; también dejó de sentir en su piel la fría brisa que venía del Mar de Groenlandia. Tras años y años de concienzudo trabajo, grano a grano, Þórðarson quedó recluido en el centro de la isla, preso del cansancio y de la infinita red de altas murallas que él mismo había construido. La saga dice que allí escavó también su propia tumba y que, el día que murió, de ella emergió el volcán más devastador del que se tenga noticia, que arrasó con todo a su paso, formando, después de aplacado, la Isla del Eyjaeldstöð, “Rencor” para nosotros. Actualmente, ese trozo de tierra, en el que la tradición dice que estuvo recluido Þórðarson, se supone que es una isla que está muy al norte del Estrecho de Dinamarca, siendo conocido por desprender un fuerte olor a azufre rancio, lo que, pese a su desoladora belleza, ha hecho que permanezca deshabitado y lejos de las rutas marítimas.

RENCOR EN ISLA

Foto: Montserrat Roig

PREGUNTAS AL RENCOR

  • ¿Para qué más se pueden usar tus granitos de arena?
  • ¿Qué hacer para no empezar a poner un granito encima de otro?
  • ¿Cuánta constancia necesitas para crecer? ¿Cuánta energía?
  • ¿Alguna vez mueres?

ÁREAS DE LA ECOLOGÍA EMOCIONAL

  • Vínculos (gestión de las relaciones)
  • Energía emocional (gestión de las posibilidades)
  • Clima emocional

METÁFORAS EE VINCULADAS

  • Saco del fatal.
  • Las 4 R`s de la sostenibilidad.
  • Laberinto.

 

Miedo

(Del t. guarani metusroro)

m. 1. De origen incierto, se cree que es una derivación tardía de la palabra tupí-guaraní metusroro, variante popular a su vez de pororoca, literalmente “torrente estruendoso”. Designa, onomatopéyicamente, la enfermedad que se produce cuando una ola única y espesa de sangre retrocede, veloz, repentina, a través de la arteria aorta hasta el corazón, y lo inunda, no haciéndolo estallar, sino, muy al contrario, contrayéndolo hasta desvanecerlo. Es característico del miedo provocar la carrera alocada de quien lo sufre. Se trata de una enfermedad rara y mal estudiada que no siempre significa la muerte. El primer testimonio de ella data del siglo XVII, y en él se relata que la enfermedad del miedo ataca sobre todo coincidiendo con la sizigia o por la visión de algo espantoso; cuando eso ocurre, se escucha, desde bien lejos, el estruendo sobrecogedor de la sangre volviendo hacia su corazón, como cuando las mareas vivas remontan veloces el río Araguari, tierra adentro, desde el mar. Cuando al paciente se le abre el pecho para conocer la causa última del fallecimiento, en lugar de encontrarlo reventado, los doctores se topaban siempre con un corazón consumido, blanco y pequeño, como una ciruela vieja. (RGlauco De las jornadas por la inconmensurable orilla del río Amazonas [Belém 1644])

Foto: Montserrat Roig

Foto: Montserrat Roig

PREGUNTAS AL MIEDO

  • ¿De qué fuente naces, que tus aguas llegan turbias?
  • ¿Cuántas veces me has salvado la vida?
  • ¿Siempre llegas con estruendo? ¿O a veces lates en silencio, desde siempre?
  • ¿Qué ocurre cuando sales por la boca, en forma de palabras?

ÁREAS DE LA ECOLOGÍA EMOCIONAL

  • Territorios
  • Energía emocional (gestión de las posibilidades)

METÁFORAS EE

  • Mapas y dragones
  • Pez koi
  • Iceberg

Odio

(Del fr. oddium).

m 1. Tubérculo que el ejército francés cultivó durante la Primera Guerra Mundial. El odio es un injerto de patata, alcachofa y forraje, creado ex profeso, que se caracteriza por crecer lentamente y en terrenos yermos. Pese a la lentitud de su producción, fue usado profusamente por la intendencia francesa en la retaguardia del Frente Occidental de la gran contienda, sobre todo como rancho para las tropas que combatieron durante años en las trincheras, debido a que comprobaron que la ingesta de un pequeña cantidad de odio era suficiente para saciar el hambre de un soldado durante unos cinco días, proporcionándole además calorías y nutrientes necesarios. Solía servirse hervido, y su sabor, según numerosos testimonios, era extremadamente amargo. Desde el 16 de septiembre de 1914, empezaron a alimentarnos con una especie de patata verduzca y áspera que sabía a veneno. Pronto fue bautizada como “odio”. Lo cocíamos, y solo podía tragarse acompañado del abundante alcohol que hacían llegar al frente. Su sabor amargo se hinchaba en nuestros estómagos, nos quitaba el hambre y también el sueño y el frío, por lo que éramos capaces de combatir muchas horas seguidas sin desfallecer, concentrados únicamente en hacer el mayor daño posible a los soldados alemanes que nos lanzaban granadas desde la trinchera de enfrente. El odio era parte de nuestros días y de nuestras noches  (RIche La Déchirée [París 1927])

Soldados franceses en una trinchera. Bosques de Hirtzbach. (Alto Rin, Francia, 16 de junio de 1917)

Soldados franceses en una trinchera. Bosques de Hirtzbach. (Alto Rin, Francia, 16 de junio de 1917)

PREGUNTAS AL ODIO

  • ¿Por qué creces tan lentamente y te quedas?
  • ¿Por qué sin embargo te pudres allí donde hay agua?
  • ¿Qué hemos de hacer para no sentirte en la boca?
  • ¿Hacia dónde nos lleva tu amargura?

ÁREAS DE LA ECOLOGÍA EMOCIONAL

  • Climas
  • Vínculos (gestión de las relaciones)

METÁFORAS EE VINCULADAS

  • Primitivo
  • Basuras emocionales
  • Lluvia ácida

 

Amor

m. 1. Término marino. Así denominan los marineros a las corrientes oceánicas, habitualmente cálidas, que siempre llevan a buen puerto o abra. Ya aparece recogida en textos del silgo IX, y se tiene certeza de que los primeros en usarla fueron los pescadores japoneses que tomaban, sin saberlo, la Corriente de Kurishio, que les llevaba a los ricos caladeros orientales. Cuando sus barcos se topaban con esta corriente, navegaban sin peligro, a una velocidad ligera y constante, por lo que los pescadores solían decir “ya nos está llevando el amor” o bien jalear en voz alta “¡amar, amar, amar!”  Aprendimos a reconocerlo; aprendimos la  fidelidad. Sabíamos que siempre estaba allí, que el amor nos iba a llevar en volandas cuando, sobre el agua, se cernía una suerte de camino azul oscuro que se perdía hasta el horizonte. Entonces, el viento amainaba de repente, amarinábamos, la madera del casco se borneaba y sumergía suave, lo justo para apenas abrazarse y, sin embargo, desplazarse veloz, como acariciando el aire. En el puente, dejábamos todo trabajo y vivíamos ese presente, esa alegría única, eterna en los huesos, que nos llevaba de regreso a casa. (MOoka Sundry Maritime Observations [Tokio 1786])

2. [amar] de amor. En la costa oriental del Japón y en algunas zonas también costeras del Perú se usa como sinónimo del verbo ver, pues consideran que sólo se ama a quien se ve; que sólo se ve a quien se reconoce o recuerda.

Corrientes oceánicas en superficie de la Corriente Kurishio entre el mes de junio del año 2005 y el mes de diciembre de 2007 – NASA/Goddard Space Flight Center Scientific Visualization Studio -

Corrientes oceánicas en superficie de la Corriente Kurishio entre el mes de junio del año 2005 y el mes de diciembre de 2007 – NASA/Goddard Space Flight Center Scientific Visualization Studio –

PREGUNTAS AL AMOR

  • ¿Amamos sólo lo que reconocemos, lo que pasa dos veces por nuestro corazón?
  • ¿Algo es amable sólo cuando lo amamos?
  • Cuando se ama, ¿se ve?
  • Si hay dolor, ¿hay amor?

ÁREAS DE LA ECOLOGÍA EMOCIONAL

  • Vínculos (gestión de las relaciones)
  • Energía emocional (gestión de las posibilidades)

METÁFORAS EE VINCULADAS

  • Los erizos de Schopenhauer.

 

 

Ilusión

(Del lat. illusio, -ionis).

f. 1. Canto que emiten los abejarucos cuando quieren anidar. Es en abril que, al refrescar la tarde, van y vienen en bandadas pinzando, al paso del aire, abejas, mariposas y libélulas, cuando éstas son ya dulcemente vencidas por el sueño o agostadas por los pigmentos de sus alas. Este canto vespertino prepara el amanecer.

2. Hinchazón de la amapola previo al despertar. Se denomina así al finísimo filo rojo, verde y blanco visible sólo cuando la flor está a punto de abrirse.

3. Miel que supura el higo por su ostíolo con la esperanza de que la avispa hembra deposite en él sus huevos. Si esto ocurre, la avispa poliniza y se pierde en su dulzor. Nacen después los machos, que fecundan y mueren dentro; nunca más salen.

4. En verano, tierra, olor húmedo.

PREGUNTAS A LA ILUSIÓN 

  • ¿Eres mentira o es que simplemente nos ofreces tus alas?
  • ¿Por qué sólo llegas en primavera?
  • ¿Alcanzamos acaso alguna vez eso que ilusiona o se nos escapa entre los dedos?
  • ¿Hay inteligencia en ti? 

ÁREAS DE LA ECOLOGÍA EMOCIONAL

  • Energía emocional (gestión de las posibilidades)

METÁFORAS VINCULADAS 

  • Kolam.
  • Conservas emocionales.

Asco

(De asqueroso, del lat. eschăra y este del gr. ἐσχάρα, costra, postilla.) 

f. 1.Escama negruzca que supura el corazón de quien lo siente. Gotea después hacia el estómago, provocando la arcada en su camino. Allí se hincha, como un globo; impide la ingesta también de las cosas sutiles y más ligeras.

2. Movimiento veloz y en línea recta en sentido opuesto al del deseo.

(Del inuktitut  ¡askput!)

Interjección 1. Sonido gutural y estridente que emiten los esquimales del Ártico oriental canadiense cuando contemplan un manto de nieve de un blanco, a su juicio, impuro o que ha sido pisoteado por algún animal. Por extensión, nieve caída hace días.

Foto: Montserrat Roig

Foto: Montserrat Roig

PREGUNTAS AL ASCO

  • ¿Vienes acaso a veces para protegerme? ¿Vienes acaso para que huya?
  • ¿Qué señales me mandas cuando te siento, asco, en la garganta, cuando bajas hasta mi estómago?
  • Asco, ¿me estás diciendo que regrese a casa? ¿Que me aleje de esa nieve gris que se derrite a mis pies?

ÁREAS DE LA ECOLOGÍA EMOCIONAL

  • Energía emocional (gestión de las posibilidades)
  • Clima emocional (gestión de los significados)

METÁFORAS VINCULADAS

  • Erizos de Schopenhauer